¿Qué es más cómodo para bailar? Vestuario baile latino

Llegamos a finales del mes de junio, mes lleno de festivales y fiestas de fin de curso.

Entre ellas, los festivales de las escuelas de danza.

Coreografías, horas de ensayo que junto con los exámenes de fin de curso provocan que nuestros más pequeños estén más cansados y a la vez más ilusionados porque llegue el día de ponerse su vestuario y salir a escena.

Empieza una época estresante para los padres de esos niños y niñas que con toda la ilusión del mundo llevan un año entero preparándose para la función de fin de curso.

Vestuario para bailar

Ya llevan tiempo decidiendo vestuario, buscando ideas nuevas y originales que coordinen con sus coreografías y buscando en Internet y en tiendas la ropa danza necesaria para vestir a los bailarines.

Una vez decidido el vestuario y todos de acuerdo en dicho vestuario, empieza la aventura de encontrarlo.

Y es una tarea bastante complicada, ya que hay que encontrar todo lo necesario, hasta los más mínimos detalles para el vestuario, y, lo más difícil, encontrar cantidad suficiente de las prendas iguales para todo el elenco.

Recorrerse tienda de ropa, mercerías, telas… y buscar un precio asequible, ya que no olvidemos que es una función de fin de curso, es una gymkhana de obstáculos y carreras para que cuando llegue el día esté todo listo, que, por mucho que nos cueste reconocerlo, parece que 3 meses es mucho tiempo, pero pasan volando y, para variar, lo dejamos todo para el último momento.

Así que durante el último mes, incluso, las últimas 2 semanas, será una carrera contrarreloj de visitas a tiendas, búsquedas por Internet y reuniones con los profesores y profesoras de la escuela de danza y el resto de padres y madres de los alumnos. Sin contar las  noches en vela, con aguja e hilo, cortando y cosiendo los detalles de los maillots, pantalones, camisas y camisetas que los bailarines lucirán durante sus varias coreografías.

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Vestuario Para Profesionales

Los profesores y profesoras también llevan lo suyo. No es nada raro llegar a un festival de fin de curso con los nervios a flor de piel y el estrés por las nubes. Son muchas coreografías, ordenarlas en un festival, preparar la música y, si el lugar donde se realiza el festival lo permite, que el sonido y las luces puedan jugar bien su papel. Hay que terminar coreografías, modificarlas en algunas ocasiones, decidir posiciones, vestuarios, organizar ensayos a deshoras… todo un sinfín de quehaceres que provocan un estrés en el último mes.

Disfrutar del espectáculo

Detrás del escenario están las madres, padres y profesores preparando los cambios de ropa y velando porque todo salga bien.

Y llegado el momento, todos preparados, empieza la función. Todo pasa en un abrir y cerrar de ojos, y los niños se quedan con el recuerdo, la experiencia, la diversión, las risas y los aplausos de sus amigos y familiares que  los miran con orgullo.

 

11 julio,2017